
Ikari se adentró en el mundo de la performance como herramienta de activismo y reivindicación en un contexto de represión política. Desde entonces, ha trabajado la performance poniendo el cuerpo en el centro, como vía para transformar en placer y disfrute experiencias vinculadas a la violencia y al trauma. Al mismo tiempo, también ha sido una forma de superar el miedo a actuar en público, de expresar su identidad como persona disidente de género y de reivindicar el bdsmk como un espacio de sanación y de expresión artística.
Para Baube, en cambio, la performance ha sido un antídoto frente al miedo a mostrarse, así como una herramienta para afrontar el temor a ser juzgade como un ser monstruoso y perverso. A través de ella, ha expresado su identidad cuir y kinki, y ha compartido sus experiencias como trabajadore sexual, siempre junto a Ikari, su compañere artística y de vida.
Desde que ambes performers subieron juntes al escenario de @chigreculturallatadezinc en 2022, el juego se ha convertido en fuego.