
Mayuki Sokak convierte la cuerda en lenguaje, en gesto y en pulso. En su universo, el shibari no es solo técnica, sino una forma de escucha, de presencia y de relación. Cada nudo, cada tensión y cada pausa dibujan una coreografía íntima en la que el cuerpo se transforma en territorio sensible.
Su performance propone un viaje entre la delicadeza y la intensidad, entre la contención y el abandono. La cuerda abraza, sostiene, marca y revela; abre un espacio donde vulnerabilidad, confianza y belleza conviven en equilibrio.
Sobre escena, Mayuki Sokak explora el shibari como práctica estética y poética, creando imágenes de gran fuerza visual y emocional. Una experiencia que invita a mirar el cuerpo desde otro lugar: como materia viva, como memoria, como superficie de expresión y deseo.